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Ecommerce B2C y los contenidos digitales en Europa (I)

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Introducción

Hoy en día el consumo de contenidos digitales es considerablemente alto y forman ya parte integral de nuestra vida diaria. Millones de usuarios compramos o alquilamos productos y servicios de contenido digital, y no solamente programas de ordenador, sino también los relacionados con el entretenimiento y cultura, como música, películas, e-books o videojuegos. Si eres empresa que ofrece contenidos digitales en Internet o eres consumidor de éstos puede que este post  y los siguientes sobre el tema despierten tu interés.

La temática será dividida en varios posts; el tema es extenso, y desde la última reforma de la normativa de protección del consumidor (2014) bastante minucioso. Por otra parte, la normativa de contratación de contenidos digitales no está armonizada en Europa, sólo en lo que respecta a algunos aspectos sobre la información precontractual y el derecho de desistimiento (cancelación).

Normativa aplicable

En la Directiva 2011/83/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre los Derechos de los Consumidores (DIRECTIVA 2011/83/UE) se incorporaron una serie de normas que venían pidiéndose a voces en Europa para regular el suministro de contenidos digitales. Estas normas han sido transpuestas en España a través de la Ley 3/2014 que procede a modificar el Texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias  (TRLGDCU), a fin de transponer al derecho interno español la mencionada DIRECTIVA 2011/83/UE. También encontramos regulación aplicable, aunque no específicamente dirigida a contenidos digitales, en la propia Ley de comercio electrónico y la Ley de prácticas comerciales desleales.

Así pues nos encontramos ante un hito en la historia del derecho de consumo europeo al estar regulados por primera vez los contenidos digitales, con reglas específicas, aunque de manera un poco escueta por el legislador español, al no haber sabido aprovechar la ocasión para pasar a regular, como ha sucedido en otros países miembros, los contratos de suministro de contenido digital, objeto de discusión en Europa desde Diciembre de 2015, y que finalizará previsiblemente con una Directiva sobre el tema (Inglés).

¿Qué son contenidos digitales?

El artículo 2.11 de la DIRECTIVA 2011/83/UE señala que se entenderá por contenido digital aquellos “datos producidos o suministrados en formato digital”. Algunos ejemplos de contenido digital son los programas de ordenador, las aplicaciones, tonos de llamada, juegos, música, vídeos, revistas online o textos informáticos, independientemente de si se accede a ellos a través de descarga (download) o emisión en tiempo real (streaming), a través de un soporte material o tangible (CD, DVD, USB) o por otros medios (acceso directo en web).

Así pues, contenido digital podemos asociarlo a un videojuego contenido en un CD (soporte tangible) y también al mismo videojuego suministrado en streaming o descargado de Internet. Pero, a efectos de la DIRECTIVA 2011/83/UE, el contenido digital en un medio tangible es considerado un bien, de ahí a que el tratamiento que se le da sea diferente (por ejemplo con el tema de las garantías y servicios postventa).

Pero el quid de la cuestión versa en la regulación contractual de ambos. Mientras que el primero es un contrato de venta puro y duro, el segundo es un contrato de suministro de contenido digital, tal y como lo señala el considerando 19 de la DIRECTIVA 2011/83/UE, cuando distingue una nueva categoría de contrato, los contratos de contenido digital que no se suministren en un soporte material, tangible.

Estos contratos deben incluirse en el ámbito de aplicación de la DIRECTIVA 2011/83/UE, bien sean contratos para venta de contenido digital (un e-book, películas, música) para alquiler de contenido digital (p. ej. una película en streaming) o bien contratos de servicios de contenido digital (servicios cloud computing o redes sociales).

Únicamente en Reino Unido existe actualmente una regulación específica para contratos de contenido digital, la cual debo decir que es bastante exhaustiva. En Irlanda se está discutiendo una normativa similar y en otros Estados Miembros como Alemania y Holanda han extendido el ámbito de aplicación del derecho contractual existente a compra de productos digitales. En España no existe una regulación específica al respecto, únicamente en lo relativo a información necesaria para estos productos y desistimiento. Entraremos de lleno en este tema en el cuarto post, donde hablaremos sobre la situación actual en la legislación europea, alguna mención a normativa interna de países miembros de la UE, y los cambios que la propuesta de directiva trae consigo.

Finalmente, quedan dentro del ámbito de aplicación de la DIRECTIVA 2011/83/UE aquellos contratos de contenido digital que no impliquen un pago, es decir, que sean “gratis”, lo que extiende en gran medida el ámbito de aplicación de la Directiva. Además hay que tomar en cuenta, según cómo el proceso de orden o contratación está establecido, que pueden existir uno o varios contratos de contenido digital que contengan a su vez uno o múltiples contenidos digitales. Piénsese en el caso de contratos de suscripciones, por ejemplo a una revista en formato digital, cada entrega no constituiría un nuevo contrato según la DIRECTIVA 2011/83/UE, cuestiones importantes para aplicación de reglas del desistimiento e información pre contractual.

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